Allá por el año 94 nací con el propósito de ser la mejor veterinaria del país en mi prematura mente. Empecé con cosas pequeñitas, tales como ir a la escuela, pintar todo el día y mirar dibujos. Al final resultó que lo de ser veterinaria incluía agujas y huesos rotos, a lo que hice un pensamiento y me decidí por estudiar bachillerato artístico, Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y un curso de Ilustración en la Escola Joso. ¡El mejor acierto por ahora! No implicaba sangre ni animalitos enfermos así que me dije «p’alante».

A fin de cuentas sólo quería ser veterinaria para jugar con los gatetes y perretes de otra gente, cosa que sigo haciendo de forma amateur mientras me dedico a mi otra pasión: ilustrar.